Oficina de Arquitectura

Casa En La Marina

2025

Buenos Aires, Argentina

Frente al paisaje abierto de un barrio náutico en las afueras de Buenos Aires, la vivienda se implanta como una pieza contundente y silenciosa. Un volumen puro, revestido en acero corten, define una presencia sólida hacia la calle y se abre estratégicamente hacia el agua. La casa se concibe como una arquitectura de contrastes: resguardo y apertura, masa y transparencia, materia y paisaje.

Desde el frente, la fachada se presenta introspectiva y monolítica. Revestida íntegramente en acero corten, la fachada adquiere una presencia contundente y atemporal. La carpintería negra y los paños ciegos consolidan una imagen sobria y contenida que contrasta con la apertura total hacia el contrafrente y las vistas al río.

El acceso se produce a través de una secuencia controlada de planos metálicos y vegetación que conduce a un patio articulador. Este vacío organiza la circulación y permite que la naturaleza penetre en el corazón del proyecto, garantizando iluminación y ventilación natural en todos los ambientes. La vivienda se articula mediante aberturas estratégicas hacia el exterior, favoreciendo visuales cruzadas y una constante relación con el paisaje.

En el interior, la materialidad continúa el relato exterior. La madera domina pisos, cielorrasos y equipamientos fijos, aportando calidez y continuidad. El cielorraso de listones enfatiza la direccionalidad de los espacios y acompaña la mirada hacia el exterior. En contraste, el acero y el hierro negro —presentes en la escalera, la baranda y el hogar— introducen un lenguaje más industrial que equilibra la calidez predominante.

El estar principal se desarrolla en doble altura, ampliando la espacialidad y reforzando la conexión vertical. Una biblioteca en planta alta balconea sobre el espacio social, integrando usos y potenciando la escala interior. Los grandes paños vidriados hacia el frente acuático diluyen el límite entre interior y exterior, extendiendo el área social hacia la galería semicubierta y la expansión junto a la piscina.

En planta alta, una terraza protegida por una cubierta curva recorta el cielo y enmarca el paisaje. Este gesto introduce una geometría más orgánica dentro de la rigurosidad volumétrica general, generando un espacio de contemplación privilegiado hacia el río y la arboleda.

La propuesta articula masa y vacío, opacidad y transparencia, materia y paisaje. Más que imponerse, la casa establece un diálogo preciso con su entorno náutico, donde el paso del tiempo —visible en la oxidación controlada del acero corten y en el crecimiento de la vegetación— forma parte esencial del proyecto.